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Diogo Divagações

Creación comunitaria

Desassossegar

Proyecto de creación comunitaria y composición sonora desarrollado con el Conjunto d'Alegria, en el marco del programa «Cultura en Expansión».

Presentación pública en diciembre de 2025, integrada en la programación de «Cultura en Expansión».
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Inquietar Es un proyecto de creación comunitaria. Dirigido por Liliana Abreu y Rita Só, junto con el Conjunto d'Alegria, en el marco del programa «Cultura en Expansión».

Mi trabajo para este proyecto partió del encuentro entre diferentes trayectorias vitales para crear una obra sonoplástica en la que la memoria, la palabra y el silencio se transforman en materia artística.

A lo largo de cuatro sesiones se recopilaron testimonios, ambientes sonoros, conversaciones y momentos de intercambio que dieron lugar a una composición creada a partir de los propios participantes, preservando en todo momento su intimidad e identidad.

Hay invitaciones que se convierten en acontecimientos que nos acompañan mucho más allá de la obra que les da origen.

La invitación de Liliana y Rita, que me hicieron tras mi concierto en el Cineteatro António Lamoso, fue uno de esos momentos. La recibí con un profundo sentimiento de gratitud y responsabilidad. La confianza que depositaron en mi trabajo me brindó la oportunidad de vivir una experiencia que difícilmente olvidaré.

Aceptar formar parte del proyecto Significaba mucho más que formar parte de un espectáculo. Significaba adentrarse en un nuevo territorio humano, donde la creación surgía del encuentro con las personas y de las historias que traían consigo.

Fue en ese contexto cuando empecé a trabajar con el Conjunto d'Alegria.

A lo largo de cuatro sesiones, hemos recorrido recuerdos, conversaciones, silencios y pequeños gestos cotidianos. He grabado voces, he recopilado fragmentos de vida y he transformado ese material en una obra sonoplástica concebida para hablar de las personas sin exponerlas nunca.

Pero lo que realmente ocurrió siempre escapó a la dimensión técnica del proyecto.

He conocido a personas que me han enseñado otra forma de ver el tiempo, la fragilidad y la resistencia. He visto cómo unas miradas inicialmente recelosas se transformaban en confianza. He escuchado poemas de una delicadeza inesperada. He recibido confidencias que solo surgen cuando alguien siente que realmente se le está escuchando.

Nunca olvidaré el momento en que uno de los participantes, que padecía cuatro tipos de cáncer, me dijo con absoluta serenidad:

«Ese tipo es malo, pero yo soy aún peor que él».

Hay frases que se nos quedan grabadas porque resumen toda una vida.

Este proyecto me ha enseñado que el arte comunitario no consiste en trabajar sobre las personas. Consiste en trabajar con ellas, aceptando que el artista (como persona) también sale inevitablemente transformado.

Al final, la obra presentada no fue más que la parte visible de un proceso mucho más amplio.

El verdadero resultado fue que me devolvió la certeza de que la escucha sigue siendo uno de los aspectos más profundos de la creación artística.

Y por eso sigo estando profundamente agradecido a Liliana y a Rita. No solo por la invitación, sino también por la confianza. Fue esa confianza la que hizo posible vivir uno de los procesos comunitarios más memorables de mi trayectoria.

Oporto

El proyecto se basó en una metodología de escucha participativa.

La composición sonora surgió de la organización de las voces recopiladas, preservando la autenticidad de los discursos y dando prioridad a las relaciones de confianza, respeto y cuidado.

El Conjunto d'Alegria fue el eje central de todo el proceso.

La obra ha tratado de reconocer el valor de la experiencia acumulada por los participantes, afirmando la memoria como patrimonio vivo y transformando la convivencia en materia artística.

Más que crear una obra, este proyecto ha construido un espacio de pertenencia.

El proyecto se desarrolló a lo largo de cuatro sesiones presenciales con el Conjunto d'Alegria.

En cada encuentro se dio prioridad al diálogo, a la escucha y al fomento de la confianza entre todos los participantes y con ellos. Las sesiones se registraron mediante grabaciones realizadas en el marco de las reuniones periódicas del grupo, lo que permitió recoger voces, ambientes y pequeños fragmentos de la vida cotidiana.

Posteriormente, ese material se escuchó, se seleccionó, se editó y se transformó en una composición sonora original, concebida de tal forma que se preservara la identidad y la intimidad de cada participante.

El proceso siempre ha dado prioridad a la relación humana frente al resultado artístico, entendiendo la creación como una consecuencia natural de la escucha.

El proyecto dio lugar a una obra sonora que se presentó públicamente en diciembre de 2025, en el marco de una actuación pública compuesta por varias actividades con el Conjunto d'Alegria, bajo la dirección de Liliana Abreu y Rita Só, con coreografía de Mafalda Saloio y música de CRUA.

Más allá del resultado artístico, ha consolidado las relaciones de confianza entre los participantes, ha fomentado espacios de escucha y ha reforzado la importancia de la creación artística como instrumento de encuentro intergeneracional.

También supuso un momento decisivo en mi trayectoria como artista, ya que me permitió profundizar en la dimensión comunitaria de mi trabajo. Me permitió formar parte de un equipo numeroso y comprometido que me ha enriquecido, y por eso estoy agradecido.

Fotografias por Carolina Ribeiro.